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sábado, 6 de agosto de 2011
Historia del Arte Universal cap:6
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viernes, 5 de agosto de 2011
sábado, 30 de julio de 2011
domingo, 29 de mayo de 2011
ERNST CASSIRER. ANTROPOLOGÍA FILOSÓFICA. UN RETRATO DE LA AUTOGNOSIS, EL SIMBOLISMO Y LA CULTURA.
“Ésta es la extraña situación en que se encuentra la filosofía moderna. Ninguna edad anterior se halló en una situación tan favorable en lo que respecta a las fuentes de nuestro conocimiento de la naturaleza humana. La psicología, la etnología, la antropología y la historia han establecido un asombroso bagaje de hechos extraordinariamente rico y en crecimiento constante. Se han mejorado inmensamente nuestros instrumentos técnicos para la observación y la experimentación, y nuestros análisis se han hecho más agudos y penetrantes. Sin embargo, no parece que hemos encontrado el método para dominar y organizar este material. Comparado con nuestra abundancia, el pasado puede parecer verdaderamente pobre, pero nuestra riqueza de hechos no es necesariamente una riqueza de pensamiento. Si no conseguimos hallar el hilo de Ariadna que nos guíe por este laberinto, no poseeremos una visión real del carácter general de la cultura humana y quedaremos perdidos en una masa de datos inconexos y dispersos que parecen carecer de toda unidad conceptual.” 1Siempre me ha interesado el complejo mundo del conocimiento; cómo desgajar ese rompecabezas, enormemente complicado, que ha construido el hombre en todo su proceso evolutivo. Es cierto, que ha gestado su cultura, su ciencia, su arte y su fe; pero, deberemos ser más explícitos al hablar de cada uno de estos conceptos muy relacionados entre sí, esas son las consideraciones de Cassirer en este repaso antropológico al mundo del conocimiento humano. Cultura, religión, arte o ciencia forman parte de un mismo patrón director en la conducta humana y Cassirer, en este delicioso tratado, muestra como un gesto adicional y "sobrenatural" en la evolución de la vida en este planeta: "la gestación de la interpretación" (como factor de conocimiento) en la mente humana o el nacimiento del simbolismo como gestor de cuantos aspectos -llamémoslos culturales- ha pergeñado el hombre a lo largo de su historia enriqueciendo cada campo con un proceso evolutivo enmarañado en la discusión, en la dispersión de ideas, en la mentira (desde la psicología más actual, imprescindible en nuestro desarrollo) y en una necesidad cíclica (también en relación con la evolución) de ordenar y desordenar su entorno, su conocimiento, su hábitat. Probablemente este trabajo se convertiría en inadecuado si dejáramos cuantos trabajos posteriores se han convertido en directrices de los nuevos conocimientos de neurociencia con los que se estudian. Pero el orden de los acontecimientos, en la historia de la filosofía y en la historia de la ciencia, son los que sin duda marca este trabajo de síntesis antropológica en el que se explica, también de manera explícita la relación del hombre con la cultura, con el símbolo con los que la construye y con el proceso creador del lenguaje como evento inherente en la formulación evolutiva del ser humano en cuanto ser simbólico, monádico, mnémico y otra suerte de definiciones que se alejan de nuestro objeto de análisis.2Es imprescindible seguir los argumentos expuestos, en Antropología filosófica, en un orden expositivo coherente, con las explicaciones de un filósofo que significó el germen de toda una corriente de estudio en la historia del arte denominada: Iconología.3“Una concepción “genética” del conocimiento significa que lo superior es explicado y comprendido a partir de lo inferior, por cuanto entre las diferentes formas de lo real existiría un vínculo por el que constituyen una comunidad o cosmos. Sin embargo, lo que se ha denominado vínculo común sólo puede ser el resultado de lo que el conocimiento humano es capaz de evidenciar, en otras palabras, parece necesario invertir los términos: si antes las formas inferiores, en su desarrollo, eran en cierta forma el elemento que daba lugar a lo humano, ahora es el hombre quien está en posición de crear una explicación a la vida orgánica, de manera que desde las formas superiores se realiza la lectura de las inferiores. Nuevamente el principio de comunicabilidad, pero esta vez desde la
determinación dada por el supuesto de que el hombre se sirve sólo de sí para conocer y, por ende, es él quien debe conocerse primero, autorreflexionar.”4El ensayo sobre el hombre, -que sería una traducción literal y desaconsejable- pretende dar sentido a los elementos que conforman un entorno colectivo que se denomina cultura y que explica en su definición la esencia del ser humano, en particular, con sus semejanzas y contradicciones ante el hombre colectivo: la cultura. El universo físico interpretado por el hombre. El análisis de un universo simbólico en el que los mitos, el lenguaje, la ciencia y el arte son las cuatro dimensiones que conforman la esencia del conocimiento humano: la autognosis. Sin embargo, en los fundamentos de su pensamiento considera que:“el ‘yo’, la mente individual, no puede crear la realidad. El hombre está rodeado por una realidad que él no ha producido y que tiene que aceptar finalmente como un hecho. Pero tiene que interpretar esa realidad, hacerla coherente, comprensible, inteligible. Y esta tarea es llevada a cabo en las diversas direcciones en las que se despliega la actividad humana: en la religión y en el arte, en la ciencia y en la filosofía. En todas ellas, el hombre demuestra que no es sólo un receptor pasivo del mundo exterior; es activo, creativo. Pero lo que él crea no es una nueva cosa substancial; es una representación, una descripción objetiva del mundo empírico”5En Antropología Filosófica, Cassirer aborda la definición del hombre como un animal sujeto a la interpretación constante de símbolos (perceptuales y abstractos) pero dentro de una naturaleza del conocimiento interpretada desde un punto de vista empírico. Son constantes sus referencias, como filósofo, a las aportaciones de ciencias (en este caso auxiliares), empíricas, que explican fenómenos hasta ahora sólo interpretados desde la Filosofía. Uno de esos ejemplos muestra su definición sobre el hombre y el símbolo, el proceder de la naturaleza del hombre al ser capaz su cerebro de interpretar un nuevo espacio real que da lugar a ese mundo que podemos llamar sin miedo a equivocarnos: de las ideas o de los símbolos.“La realidad no es una cosa única y homogénea; se halla inmensamente diversificada, poseyendo tantos esquemas y patrones diferentes cuantos diferentes organismos hay. Cada organismo es, por decirlo así, un ser monádico. Posee un mundo propio, por lo mismo que posee una experiencia peculiar. Los fenómenos que encontramos en la vida de una determinada especie biológica no son transferibles a otras especies. Las experiencias, y por lo tanto, las realidades, de dos organismos diferentes son inconmensurables entre sí. En el mundo de una mosca, dice Uexküll, encontramos sólo "cosas de mosca", en el mundo de un erizo de mar encontramos sólo "cosas de erizo de mar".6Y si existe algo que nos preocupe, en este proceso de descripción y análisis del proceder humano en su desarrollo evolutivo y cognoscitivo, es el Arte como intersección de procesos. La teoría artística que explica, desde la filosofía clásica, como "mímesis" y una segunda fórmula que denomina "característica", entronca directamente con la asunción del arte como creación.
En el análisis que se realiza, en función de la consideración de el hombre como animal simbólico, prevalece el trabajo de especificación de la teoría del arte como concepto ajeno a la belleza, a la mímesis y la distribución de las bellas artes con inclusiones extemporáneas. Y determina, Cassirer, la unión entre lenguaje y arte:“…el lenguaje y el arte son subsumidos bajo un título común, la categoría de imitación, y su función principal es mimética; el lenguaje se origina en un imitación de sonidos y el arte en una imitación de cosas exteriores. La imitación es un instinto fundamental, un hecho irreductible de la naturaleza humana; "la imitación —nos dice Aristóteles—, es connatural al hombre desde la niñez, pues una de sus ventajas sobre los animales inferiores consiste en que es la criatura más mimética del mundo y aprende al principio por imitación". Es, también, una fuente inagotable de goce, como se prueba por el hecho de que, no obstante que los objetos mismos puedan ser penosos de ver, sin embargo, gozamos en ver las representaciones más realistas de ellos en el arte; así, por ejemplo, las formas de los animales inferiores o de cuerpos muertos. Aristóteles describe este goce más bien como una experiencia teórica que no específicamente estética. "Aprender una cosa es el mayor de los placeres, no sólo del filósofo sino también de todos los demás, por muy pequeña que sea su capacidad; la razón de nuestro gozo en ver la pintura es que, al mismo tiempo, uno está aprendiendo, captando el sentido de las cosas, es decir, que el hombre este es así o de otro modo"7“El lenguaje y la ciencia son abreviaturas de la realidad; el arte, una intensificación de la realidad. El lenguaje y la ciencia dependen del mismo proceso de "abstracción", mientras que el arte se puede describir como un proceso continuo de "concreción". En nuestra descripción científica de un objeto comenzamos con un gran número de observaciones que, a primera vista, no son más que un conglomerado suelto de hechos dispersos; pero, a medida que caminamos, estos fenómenos singulares tienden a adoptar una forma definida y a convertirse en un todo sistemático. Lo que va buscando la ciencia es cierto rasgo central de un objeto dado del cual puedan derivarse todas las cualidades particulares.”8Es extraordinaria esa definición, impactante en cuanto considera el arte como lo contrario, lo opuesto, al menos así lo entiende en función de su conocimiento estético, a la ciencia y al lenguaje mismo. ¿Es posible que así sea? Es la pregunta primordial desde un punto de vista antropológico.¿Es posible considerar el arte como una intensificación de la realidad? Y a la luz de los acontecimientos históricos es probable que en el comportamiento cultural del hombre se encuentre la respuesta. El ser humano reduce o intensifica una expresión en función de la necesidad que tenga de hacerlo, pero la abstracción con la que ha formado primero su lenguaje vocal y escrito, y posteriormente el lenguaje ultra abstracto de las matemáticas, no significa otra cosa que la necesidad de compactar o sintetizar procedimientos que ayuden en el desarrollo de esa fórmula llamada abstracción que configura ambos lenguajes: el lenguaje especulativo, cotidiano y el lenguaje matemático con el que es capaz de explicarse y explicar a los demás tantos procesos de medición y análisis como ha sabido acometer en su carácter científico, su carácter metodológico con el que explicar las incógnitas del universo: para explicar la realidad es necesario despojarla de lo eventual y variable para conseguir el principio último que la define matemáticamente.Y el Arte ¿por qué se comporta de forma completamente contraria? ¿resulta un aditamento constante de elementos que multiplican la realidad hasta el infinito? En una pintura, una escultura o cualquier cosa que llamemos arte, encontramos la interpelación de símbolos que se unen, pueden contradecirse o pueden sumarse hasta ofrecernos una historia; una historia que, trasladada a nuestro lenguaje ordinario, ocupa un gran número de palabras, términos, a veces, aritmética, geometría, las más de las veces, el lenguaje especulativo con el que seguimos definiendo conceptos. ¿Y es esta definición válida para cualquier arte? Ahí, entroncamos con un problema mucho mayor, que ha necesitado de tratados filosóficos muy amplios con los que exponer una definición del Arte. Para Cassirer lo importante en su aportación a la antropología humana y, en concreto, a la definición del hombre como animal simbólico, es la capacidad humana de interpretar, relacionar, incorporar a su formación evolutiva todo cuanto desde un punto de vista abstracto puede ser interpretado o puede estar sujeto al conocimiento interpretativo humano. El ejemplo de Helen Keller, los ejemplos de la interpretación social de los símbolos, añadidos al sistema de signos comunitario, signos de interpretación universal, no son más que ejemplos de un mismo proceso cognoscitivo o hermenéutico la capacidad de crear y descifrar símbolos del único ser que ha dado muestras a través de su poderoso cerebro de interpretar la realidad, analizarla, equivocar su análisis, transformarlo, mentir, elevar la mentira a rango de verdad, hacer uso del engaño o cualquier valor moral para sus propios fines o los fines de una comunidad9; establecer códigos de conducta comunitarios, y lenguajes que unen culturalmente a una misma sociedad. El proceso evolutivo es apasionante y aún por determinar, sin embargo, ese proceso tiene una primera exposición en este tratado que intenta explicar lo que el hombre significa en su entorno: la tierra; los modos que tienen de hacerse entender entre los de su misma especie a través de lenguajes distintos, cómo ha sido capaz de establecer un lenguaje universal matemático que explica cualquier fenómeno de la naturaleza, como ha sido capaz de compilar símbolos, alegorías, conocimiento, sutiles historias en esa intensificación de la realidad que llama Arte. Pero atendemos a que su definición de arte la fundamenta en la belleza, incluso en una época en la que ese concepto ha dejado de arrastrar los incómodos ropajes que le impusieron en el Renacimiento, condicionantes y casi perpetuos, no obstante, nos habla del proceso de transformación teórica y practica de un arte que termina definiendo de esta forma:“Lo mismo que las demás formas simbólicas, tampoco es el arte mera reproducción de una realidad acabada, dada. Constituye una de las vías que nos conducen a una visión objetiva de las cosas y de la vida humana. No es una imitación sino un descubrimiento de la realidad. Claro que no descubrimos la naturaleza a través del arte en el mismo sentido en que el científico usa el término "naturaleza". El lenguaje y la ciencia representan los dos procesos principales con los cuales aseguramos y determinamos nuestros conceptos del mundo exterior”.10Sea como fuere, el Arte en la esfera del conocimiento humano no entronca con las bases epistemológicas que sí posee el lenguaje y la ciencia, es más, desde la psicología, y en función de la capacidad de alterar o cambiar lo real por lo simbólico, Cassirer, expone cierta semejanza entre el arte y el juego, la expectativa lúdica como base de la interpretación del Arte en el comportamiento cultural, no individual, del humano; sin embargo, tal exposición lo único que aclara es que el arte supera tal expresión, desde el ámbito de la psicología, en Antropología Filosófica, encontramos que tal evocación imaginaria y lúdica del juego-arte11 tiene grandes posibilidades de estudio aún por realizar.Para concluir esta aproximación al conocimiento del hombre como animal simbólico, nada mejor que una de las conclusiones expuestas por el propio Cassirer en torno a la capacidad del conocimiento humano, una capacidad que hace continua la experiencia humana del saber y la interpretación, con ella terminamos esta apasionante lectura que deja cabos sueltos y por entender en ese compendio de conceptos gravemente complicados con la interacción de todos ellos:“Estamos sumidos en el estudio de los fenómenos particulares, en su riqueza y variedad; gozamos de la policromía y polifonía de la naturaleza humana. Un análisis filosófico se propone una tarea diferente. Su punto de arranque y su hipótesis de trabajo encarnan en la convicción de que los rayos variados y en apariencia dispersos pueden juntarse y concentrarse en un foco común. Los hechos son reducidos a formas, y se supone que estas formas mismas poseen una unidad interna. Pero ¿hemos sido capaces de probar este punto esencial? ¿Acaso nuestros análisis particulares no nos han mostrado justamente lo contrario? Hemos tenido que subrayar a todo lo largo el carácter y la estructura específicos de las varias formas simbólicas, del mito, del lenguaje, del arte, de la religión, de la historia y de la ciencia y, bajo este aspecto de nuestra investigación, acaso nos sintamos inclinados a la tesis contraria, la de la discontinuidad y heterogeneidad radical de la cultura”.12BIBLIOGRAFIA:Arnett, Willard E.: “Ernst Cassirer and the Epistemological Values of Religion” The Journal of Religion, Vol. 35, No. 3 (Jul., 1955) http://www.jstor.org/stable/1200918Cassirer, Ernst: ANTROPOLOGÍA FILOSÓFICA. Introducción a una filosofía de la cultura. FONDO DE CULTURA ECONÓMICA. MEXICO. Quinta edición en español (Colección Popular), 1968. Título de esta obra en inglés: Essay on man © 1967 Yale University Press, New Haven, Connecticut. Traducción al español: EUGENIO ÍMAZ D. R. © 1967 FONDO DE CULTURA ECONÓMICA Av. de la Universidad 975, México 12, D. F. Impreso en México.Cassirer,Ernst : Essays and Lectures. Symbol, Myth and Culture, 1935-1945, New Haven, Yale University, 1979.Uribe Martínez, Ignacio: "Autorreflexión y contemplación: la comprensión del mundo en Ernst Cassirer y Aby Warburg. Proyecto FONDECYT, Nº 1020653. < www.philosophica.ucv.cl/abs27Uribe.pdf >García Amilburu, María: Ernst Cassirer <http://www.philosophica.info/voces/cassirer/Cassirer.html>Sundaram, K.: Kant or Cassirer: A Study in Complementarity. Journal for General Philosophy of Science, Vol. 3, No. 1 (1972), pp. 40-48 <http://www.jstor.org/stable/25170229>NOTAS FINALES:1Ernst Cassirer: ANTROPOLOGÍA FILOSÓFICA. Introducción a una filosofía de la cultura. FONDO DE CULTURA ECONÓMICA. MEXICO. Quinta edición en español (Colección Popular), 1968. Título de esta obra en inglés: Essay on man © 1967 Yale University Press, New Haven, Connecticut. Traducción al español: EUGENIO ÍMAZ D. R. © 1967 FONDO DE CULTURA ECONÓMICA Av. de la Universidad 975, México 12, D. F. Impreso en México, p. 242 K. Sundaram: Kant or Cassirer: A Study in Complementarity. Journal for General Philosophy of Science, Vol. 3, No. 1 (1972), pp. 40-48 <http://www.jstor.org/stable/25170229>3Véase nota 2. p.43.4 Ignacio Uribe Martínez: "Autorreflexión y contemplación: la comprensión del mundo en Ernst Cassirer y Aby Warburg. Proyecto FONDECYT, Nº 1020653. p. 2. < www.philosophica.ucv.cl/abs27Uribe.pdf >5Ernst Cassirer: Essays and Lectures. Symbol, Myth and Culture, 1935-1945, New Haven, Yale University, 1979. Y Ernst Cassirer: “Language and Art II”, enSymbol, Myth and Culture, pp. 194-195.6Véase nota 1. p.257Idem nota 6 p.1208Idem nota 7 p.1239Willard E. Arnett: “Ernst Cassirer and the Epistemological Values of Religion” The Journal of Religion, Vol. 35, No. 3 (Jul., 1955), p. 160. <http://www.jstor.org/stable/1200918>10 Idem nota 1. pp. 123-12411Véase nota 1. p.146. “Todo lo relacionado sobre la teoría lúdica del arte es un interesante trabajo que han desarrollado psicólogos y neuropsiquiatras relevantes en teorías que son refrendadas en trabajos de investigación neuroquímica. Son de especial interés los trabajos de Susan Stewart, Schiller, Darwin y Spencer, pero se alejan del objeto de análisis, que en este caso lo constituye la obra Antropología Filosófica de Cassirer”. Nota del Autor.12 Idem nota 1. p.191.
lunes, 14 de febrero de 2011
ERNST CASSIRER. ANTROPOLOGÍA FILOSÓFICA. Introducción a una filosofía de la cultura
Siempre me ha interesado el complejo mundo del conocimiento; cómo desgajar ese rompecabezas, enormemente complicado, que ha construido el hombre en todo su proceso evolutivo. Es cierto, que ha gestado su cultura, su ciencia, su arte y su fe; pero, deberemos ser más explícitos al hablar de cada uno de estos conceptos muy relacionados entre sí, esas son las consideraciones de Cassirer en este repaso antropológico al mundo del conocimiento humano. Cultura, religión, arte o ciencia forman parte de un mismo patrón director en la conducta humana y en este delicioso tratado, se muestra como un gesto adicional y "sobrenatural" en la evolución de la vida en este planeta: "la gestación de la interpretación" (como factor de conocimiento) en la mente humana o “el nacimiento del simbolismo” como gestor de cuantos aspectos -llamémoslos culturales- ha pergeñado el hombre a lo largo de su historia1 enriqueciendo cada campo con un proceso evolutivo enmarañado en la discusión, en la dispersión de ideas, en la mentira (desde la psicología más actual, imprescindible en nuestro desarrollo) y en una necesidad cíclica (también en relación con la evolución) de ordenar y desordenar su entorno, su conocimiento, su hábitat. Probablemente este trabajo se convertiría en inadecuado si dejáramos cuantos trabajos posteriores se han convertido en directrices de los nuevos conocimientos de neurociencia con los que se estudian. Pero el orden de los acontecimientos, en la historia de la filosofía y en la historia de la ciencia, son los que sin duda marca este trabajo de síntesis antropológica en el que se explica, también de manera explícita la relación del hombre con la cultura, con el símbolo con los que la construye y con el proceso creador del lenguaje como evento inherente en la formulación evolutiva del ser humano en cuanto ser simbólico, monádico, mnémico y otra suerte de definiciones que se alejan de nuestro cometido.2 Es imprescindible seguir los argumentos expuestos, en Antropología filosófica, en un orden expositivo coherente, con las explicaciones de un filósofo que significó el germen de toda una corriente de estudio en la historia del arte denominada: Iconografía/Iconología.3
El ensayo sobre el hombre, -que sería una traducción literal y desaconsejable- pretende dar sentido a los elementos que conforman un entorno colectivo que se denomina cultura y que explica, en su definición, la esencia del ser humano, en particular, sus semejanzas y contradicciones ante el hombre colectivo: la cultura4. El universo físico interpretado por el hombre, el análisis de un universo simbólico, en el que los mitos, el lenguaje, la ciencia y el arte son las cuatro dimensiones que conforman la esencia del conocimiento humano a través de la autognosis. Sin embargo, en los fundamentos de su pensamiento considera que:
“el ‘yo’, la mente individual, no puede crear la realidad. El hombre está rodeado por una realidad que él no ha producido y que tiene que aceptar finalmente como un hecho. Pero tiene que interpretar esa realidad, hacerla coherente, comprensible, inteligible. Y esta tarea es llevada a cabo en las diversas direcciones en las que se despliega la actividad humana: en la religión y en el arte, en la ciencia y en la filosofía. En todas ellas, el hombre demuestra que no es sólo un receptor pasivo del mundo exterior; es activo, creativo. Pero lo que él crea no es una nueva cosa substancial; es una representación, una descripción objetiva del mundo empírico”5
En Antropología Filosófica, Cassirer aborda la definición del hombre como un animal sujeto a la interpretación constante de símbolos (perceptibles y abstractos) pero dentro de una naturaleza del conocimiento interpretada desde un punto de vista empírico. Son constantes sus referencias, como filósofo, a las aportaciones de ciencias que explican fenómenos hasta ahora sólo interpretados desde la Filosofía. Uno de esos ejemplos muestra su definición sobre el hombre y el símbolo, el proceder de la naturaleza del hombre al ser capaz su cerebro de interpretar un nuevo espacio real que da lugar a ese mundo que podemos llamar sin miedo a equivocarnos: de las ideas o de los símbolos6.
Y si existe algo que nos preocupe, en este proceso de descripción y análisis del proceder humano en su desarrollo evolutivo y cognoscitivo, es el Arte como intersección de procesos. La teoría artística que explica, desde la filosofía clásica, como "mímesis" y una segunda fórmula que denomina "característica", entronca directamente con la asunción del arte como creación.
En el análisis que se realiza, en función de la consideración de el hombre como animal simbólico, prevalece el trabajo de especificación de la teoría del arte como concepto ajeno a la belleza, a la mímesis y la distribución de las bellas artes con inclusiones extemporáneas. Y determina, Cassirer, la unión entre lenguaje y arte7 en su divergencia entre abstracción y concrección.
“El lenguaje y la ciencia son abreviaturas de la realidad; el arte, una intensificación de la realidad. El lenguaje y la ciencia dependen del mismo proceso de "abstracción", mientras que el arte se puede describir como un proceso continuo de "concreción". En nuestra descripción científica de un objeto comenzamos con un gran número de observaciones que, a primera vista, no son más que un conglomerado suelto de hechos dispersos; pero, a medida que caminamos, estos fenómenos singulares tienden a adoptar una forma definida y a convertirse en un todo sistemático. Lo que va buscando la ciencia es cierto rasgo central de un objeto dado del cual puedan derivarse todas las cualidades particulares.”8
Es extraordinaria esa definición, impactante en cuanto considera el arte como lo contrario, lo opuesto, al menos así lo entiende en función de su conocimiento estético, a la ciencia y al lenguaje mismo. ¿Es posible que así sea? Es la pregunta primordial desde un punto de vista antropológico.
¿Es posible considerar el arte como una intensificación de la realidad? Y a la luz de los acontecimientos históricos es probable que en el comportamiento cultural del hombre se encuentre la respuesta. El ser humano reduce o intensifica una expresión en función de la necesidad que tenga de hacerlo, pero la abstracción con la que ha formado primero su lenguaje vocal y escrito, y posteriormente el lenguaje ultra abstracto de las matemáticas, no significa otra cosa que la necesidad de compactar o sintetizar procedimientos que ayuden en el desarrollo de esa fórmula llamada abstracción que configura ambos lenguajes: el lenguaje especulativo, cotidiano y el lenguaje matemático con el que es capaz de explicarse y explicar a los demás tantos procesos de medición y análisis como ha sabido acometer en su carácter científico, su carácter metodológico con el que explicar las incógnitas del universo: para explicar la realidad es necesario despojarla de lo eventual y variable para conseguir el principio último que la define matemáticamente.
Y el Arte ¿por qué se comporta de forma completamente contraria? ¿resulta un aditamento constante de elementos que multiplican la realidad hasta el infinito? En una pintura, una escultura o cualquier cosa que llamemos arte, encontramos la interpelación de símbolos que se unen, pueden contradecirse o pueden sumarse hasta ofrecernos una historia; una historia que, trasladada a nuestro lenguaje ordinario, ocupa un gran número de palabras, términos, a veces, aritmética, geometría, las más de las veces, el lenguaje especulativo con el que seguimos definiendo conceptos. ¿Y es esta definición válida para cualquier arte? Ahí, entroncamos con un problema mucho mayor, que ha necesitado de tratados filosóficos muy amplios con los que exponer una definición del Arte. Para Cassirer lo importante en su aportación a la antropología humana y, en concreto, a la definición del hombre como animal simbólico, es la capacidad de interpretar, relacionar, incorporar a su formación evolutiva todo cuanto desde un punto de vista abstracto puede ser interpretado o puede estar sujeto al conocimiento interpretativo humano. El ejemplo de Helen Keller, los ejemplos de la interpretación social de los símbolos, añadidos al sistema de signos comunitario, signos de interpretación universal, no son más que ejemplos de un mismo proceso cognoscitivo o hermenéutico: la capacidad de crear y descifrar símbolos del único ser que ha dado muestras a través de su poderoso cerebro de interpretar la realidad, analizarla, equivocar su análisis, transformarlo, mentir, elevar la mentira a rango de verdad, hacer uso del engaño o cualquier valor moral para sus propios fines o los fines de una comunidad9; establecer códigos de conducta comunitarios, y lenguajes que unen culturalmente a una misma sociedad. El proceso evolutivo es apasionante y aún por determinar, sin embargo, ese proceso tiene una primera exposición en este tratado que intenta explicar lo que el hombre significa en su entorno: la tierra; los modos que tienen de hacerse entender entre los de su misma especie a través de lenguajes distintos, cómo ha sido capaz de establecer un lenguaje universal matemático que explica cualquier fenómeno de la naturaleza, como ha sido capaz de compilar símbolos, alegorías, conocimiento, sutiles historias en esa intensificación de la realidad que llama Arte. Pero atendemos a que su definición de arte la fundamenta en la belleza, incluso en una época en la que ese concepto ha dejado de arrastrar los incómodos ropajes que le impusieron en el Renacimiento, condicionantes y casi perpetuos, no obstante, nos habla del proceso de transformación teórica y práctica de un arte que termina definiendo de esta forma10.
Sea como fuere, el Arte en la esfera del conocimiento humano no entronca con las bases epistemiológicas que sí posee el lenguaje y la ciencia, es más, desde la psicología, y en función de la capacidad de alterar o cambiar lo real por lo simbólico, Cassirer, expone cierta semejanza entre el arte y el juego, la expectativa lúdica como base de la interpretación del Arte en el comportamiento cultural, no individual, del humano; sin embargo, tal exposición lo único que aclara es que el arte supera tal expresión, desde el ámbito de la psicología, en Antropología Filosófica, encontramos que tal evocación imaginaria y lúdica del juego-arte11 tiene grandes posibilidades de estudio aún por realizar.
Para concluir esta aproximación al conocimiento del hombre como animal simbólico, nada mejor que una de las conclusiones expuestas por el propio Cassirer en torno a la capacidad del conocimiento humano, una capacidad que hace continua la experiencia humana del saber y la interpretación, con ella terminamos esta apasionante lectura que deja cabos sueltos y por entender en ese compendio de conceptos gravemente complicados con la interacción de todos ellos:
“Estamos sumidos en el estudio de los fenómenos particulares, en su riqueza y variedad; gozamos de la policromía y polifonía de la naturaleza humana. Un análisis filosófico se propone una tarea diferente. Su punto de arranque y su hipótesis de trabajo encarnan en la convicción de que los rayos variados y en apariencia dispersos pueden juntarse y concentrarse en un foco común...”12
BIBLIOGRAFIA:
Arnett, Willard E.: “Ernst Cassirer and the Epistemological Values of Religion” The Journal of Religion, Vol. 35, No. 3 (Jul., 1955) <http://www.jstor.org/stable/1200918>
Cassirer, Ernst: “ANTROPOLOGÍA FILOSÓFICA. Introducción a una filosofía de la cultura”. FONDO DE CULTURA ECONÓMICA. MEXICO. Quinta edición en español (Colección Popular), 1968. Título de esta obra en inglés: Essay on man © 1967 Yale University Press, New Haven, Connecticut. Traducción al español: EUGENIO ÍMAZ D. R. © 1967 FONDO DE CULTURA ECONÓMICA Av. de la Universidad 975, México 12, D. F. Impreso en México.
Cassirer, Ernst: Essays and Lectures. Symbol, Myth and Culture, 1935-1945, New Haven, Yale University, 1979.
García Amilburu, María: Ernst Cassirer <http://www.philosophica.info/voces/cassirer/Cassirer.html>
Sundaram, K.: Kant or Cassirer: A Study in Complementarity. Journal for General Philosophy of Science, Vol. 3, No. 1 (1972), pp. 40-48 <http://www.jstor.org/stable/25170229>
Uribe Martínez, Ignacio: "Autorreflexión y contemplación: la comprensión del mundo en Ernst Cassirer y Aby Warburg. Proyecto FONDECYT, Nº 1020653. <www.philosophica.ucv.cl/abs27Uribe.pdf >
NOTAS BIBLIOGRÁFICAS
1 Ernst Cassirer: ANTROPOLOGÍA FILOSÓFICA. Introducción a una filosofía de la cultura. FONDO DE CULTURA ECONÓMICA. MEXICO. Quinta edición en español (Colección Popular), 1968. Título de esta obra en inglés: Essay on man © 1967 Yale University Press, New Haven, Connecticut. Traducción al español: EUGENIO ÍMAZ D. R. © 1967 FONDO DE CULTURA ECONÓMICA Av. de la Universidad 975, México 12, D. F. Impreso en México, p. 24. “Ésta es la extraña situación en que se encuentra la filosofía moderna. Ninguna edad anterior se halló en una situación tan favorable en lo que respecta a las fuentes de nuestro conocimiento de la naturaleza humana. La psicología, la etnología, la antropología y la historia han establecido un asombroso bagaje de hechos extraordinariamente rico y en crecimiento constante. Se han mejorado inmensamente nuestros instrumentos técnicos para la observación y la experimentación, y nuestros análisis se han hecho más agudos y penetrantes. Sin embargo, no parece que hemos encontrado el método para dominar y organizar este material. Comparado con nuestra abundancia, el pasado puede parecer verdaderamente pobre, pero nuestra riqueza de hechos no es necesariamente una riqueza de pensamiento. Si no conseguimos hallar el hilo de Ariadna que nos guíe por este laberinto, no poseeremos una visión real del carácter general de la cultura humana y quedaremos perdidos en una masa de datos inconexos y dispersos que parecen carecer de toda unidad conceptual.”
2 K. Sundaram: Kant or Cassirer: A Study in Complementarity. Journal for General Philosophy of Science, Vol. 3, No. 1 (1972), pp. 40-48 <http://www.jstor.org/stable/25170229>
3 Véase nota 2. p.43.
4 Ignacio Uribe Martínez: "Autorreflexión y contemplación: la comprensión del mundo en Ernst Cassirer y Aby Warburg. Proyecto FONDECYT, Nº 1020653. < www.philosophica.ucv.cl/abs27Uribe.pdf > p. 2.“Una concepción “genética” del conocimiento significa que lo superior es explicado y comprendido a partir de lo inferior, por cuanto entre las diferentes formas de lo real existiría un vínculo por el que constituyen una comunidad o cosmos. Sin embargo, lo que se ha denominado vínculo común sólo puede ser el resultado de lo que el conocimiento humano es capaz de evidenciar, en otras palabras, parece necesario invertir los términos: si antes las formas inferiores, en su desarrollo, eran en cierta forma el elemento que daba lugar a lo humano, ahora es el hombre quien está en posición de crear una explicación a la vida orgánica, de manera que desde las formas superiores se realiza la lectura de las inferiores. Nuevamente el principio de comunicabilidad, pero esta vez desde la
determinación dada por el supuesto de que el hombre se sirve sólo de sí para conocer y, por ende, es él quien debe conocerse primero, autorreflexionar.”
5 Ernst Cassirer: Essays and Lectures. Symbol, Myth and Culture, 1935-1945, New Haven, Yale University, 1979. Y Ernst Cassirer: Language and Art II, en Symbol, Myth and Culture, pp. 194-195.
6 Véase nota 1. p.25. “La realidad no es una cosa única y homogénea; se halla inmensamente diversificada, poseyendo tantos esquemas y patrones diferentes cuantos diferentes organismos hay. Cada organismo es, por decirlo así, un ser monádico. Posee un mundo propio, por lo mismo que posee una experiencia peculiar. Los fenómenos que encontramos en la vida de una determinada especie biológica no son transferibles a otras especies. Las experiencias, y por lo tanto, las realidades, de dos organismos diferentes son inconmesurables entre sí. En el mundo de una mosca, dice Uexküll, encontramos sólo "cosas de mosca", en el mundo de un erizo de mar encontramos sólo "cosas de erizo de mar".
7 Idem nota 6. p.120. “…el lenguaje y el arte son subsumidos bajo un título común, la categoría de imitación, y su función principal es mimética; el lenguaje se origina en un imitación de sonidos y el arte en una imitación de cosas exteriores. La imitación es un instinto fundamental, un hecho irreductible de la naturaleza humana; "la imitación —nos dice Aristóteles—, es connatural al hombre desde la niñez, pues una de sus ventajas sobre los animales inferiores consiste en que es la criatura más mimética del mundo y aprende al principio por imitación". Es, también, una fuente inagotable de goce, como se prueba por el hecho de que, no obstante que los objetos mismos puedan ser penosos de ver, sin embargo, gozamos en ver las representaciones más realistas de ellos en el arte; así, por ejemplo, las formas de los animales inferiores o de cuerpos muertos. Aristóteles describe este goce más bien como una experiencia teórica que no específicamente estética. "Aprender una cosa es el mayor de los placeres, no sólo del filósofo sino también de todos los demás, por muy pequeña que sea su capacidad; la razón de nuestro gozo en ver la pintura es que, al mismo tiempo, uno está aprendiendo, captando el sentido de las cosas, es decir, que el hombre este es así o de otro modo"
8 Idem nota 7. p.123
9 Willard E. Arnett: Ernst Cassirer and the Epistemological Values of Religion. The Journal of Religion, Vol. 35, No. 3 (Jul., 1955), p. 160. <http://www.jstor.org/stable/1200918>
10 Idem nota 1. pp. 123-124. “Lo mismo que las demás formas simbólicas, tampoco es el arte mera reproducción de una realidad acabada, dada. Constituye una de las vías que nos conducen a una visión objetiva de las cosas y de la vida humana. No es una imitación sino un descubrimiento de la realidad. Claro que no descubrimos la naturaleza a través del arte en el mismo sentido en que el científico usa el término "naturaleza". El lenguaje y la ciencia representan los dos procesos principales con los cuales aseguramos y determinamos nuestros conceptos del mundo exterior”.
11 Véase nota 1. p.146. “Todo lo relacionado sobre la teoría lúdica del arte es un interesante trabajo que han desarrollado psicólogos y neuropsiquiatras relevantes en teorías que son refrendadas en trabajos de investigación neuroquímica. Son de especial interés los trabajos de Susan Stewart, Schiller, Darwin y Spencer, pero se alejan del objeto de análisis, que en este caso lo constituye la obra: Antropología Filosófica de Cassirer”. Nota del Autor.
12 Idem nota 1. p.191. “... Los hechos son reducidos a formas, y se supone que estas formas mismas poseen una unidad interna. Pero ¿hemos sido capaces de probar este punto esencial? ¿Acaso nuestros análisis particulares no nos han mostrado justamente lo contrario? Hemos tenido que subrayar a todo lo largo el carácter y la estructura específicos de las varias formas simbólicas, del mito, del lenguaje, del arte, de la religión, de la historia y de la ciencia y, bajo este aspecto de nuestra investigación, acaso nos sintamos inclinados a la tesis contraria, la de la discontinuidad y heterogeneidad radical de la cultura”.
martes, 16 de marzo de 2010
TEMATICA SOCIAL EN LOS PRERRAFAELISTAS
Es tal el cúmulo de bibliografía relacionada con este movimiento que hemos tenido que hacer una selección cuidada con la que establecer un conocimiento exhaustivo, pero preciso, de uno de los movimientos más interesantes de la historia de la pintura inglesa y, en cierto modo, de la historia de la cultura, en cuanto es una hermandad que conscientemente abre un camino "contestatario" con sus formulaciones artísticas.
El tema que hemos elegido para conocer la pintura de este grupo artístico es el social, la temática social en los cuadros del prerrafaelismo. Es evidente, que antes de enumerar y adentrarnos en las temáticas escogidas en sus pinturas, deberemos explicar qué es el movimiento, por qué razón nació, su desarrollo en el arte inglés del XIX victoriano y, finalmente, entre todas las temáticas, la social; también, cómo introdujeron los diferentes contenidos en sus pinturas. Tal vez con el final podamos explicar el motivo por el cual nos ha parecido interesante realizar este trabajo. Se debe sobre todo a una reflexión de Joaquín Yarza Luaces en su definición de los Pre Rafaelistas:()
"Coincidiendo con el fenómeno del realismo francés, un grupo de pintores jóvenes se reunía en 1848 en Londres animados por el propósito de renovar el panorama artístico inglés. Fueron conscientes de que para que se produjera un cambio era necesario dar la espalda a los géneros tradicionales -retrato y paisaje- y encarar los temas de actualidad y, más concretamente, los de contenido social. Temas que, paradójicamente, serían escogidos indistintamente de autores contemporáneos y de leyendas, de la literatura medieval, de Shakespeare e, incluso, de la Biblia, pero que tuvieron en común la posibilidad, más o menos evidente, de ser representados de un modo simbólico y moralizante. Este grupo de pintores, inspirados claramente en el grupo nazareno alemán, adoptarían la denominación de Pre Raphaelite Brotherhood para ser identificados." (Joaquín Yarza Luaces)
Intentaremos por tanto conocer la historia de los componentes de este grupo que animó de una forma radical la vida intelectual inglesa en la segunda mitad del siglo XIX y fueron adalides, junto al grupo nazareno alemán, de los movimientos reticentes a las enseñanzas manieristas y estereotipadamente clasicistas de las Academias nacionales de Artes.
La historia del prerrafaelismo, tal vez, no hubiera alcanzado las notas de popularidad que obtuvo, de no ser por dos nombres propios determinantes en la época victoriana: el primero es el de Charles Dikens; aunque su aportación sea tan solo anecdótica, consiguió convertir el trabajo de Millais, "Cristo en casa de sus padres" en una obra polémica y "famosa" tras su calificación de amoralidad y "medievalismo retrógrado". Según Dickens, Milles, en esta pintura representa una Sagrada Familia a la manera de un grupo de alcohólicos de los barrios bajos, en poses ridículas y absurdamente medievales. Su crítica sirvió para que la opinión pública inglesa mostrara interés por dicha obra; pero a quien hay que exponer como máximo garante del virtuosismo prerrafaelista es al crítico John Ruskins, el segundo nombre que llevó a las más altas cotas de popularidad a este grupo, gracias a su apoyo económico y, ante todo, apoyo intelectual con sus escritos.
"We begin by telling the youth of fifteen or sixteen that Nature is full of faults, and that he is to improve her; but that Raphael is perfection, and that the more he copies Raphael the better; that after much copying of Raphael, he is to try what he can do himself in a Raphaelesque, but yet original manner: that is to say, he is to try to do something very clever, all out of his own head, but yet this clever something is to be properly subjected to Raphaelesque rules,is to have a principal light occupying one seventh of its space, and a principal shadow occupying one third of the same; that no two people's heads in the picture are to be turned the same way, and that all the personages represented are to have ideal beauty of the highest order..."(1)
No obstante, hablar del prerrafaelismo es hablar de una corriente, como muchas otras, que surgieron en la llamada época romántica; de hecho, el nacimiento de este grupo inglés se basa en sus postulados en el "grupo Nazareno" alemán. La interesante historia de los prerrafaelistas está resuelta en los tratados voluminosos y detallados, casi como su pintura, que podemos encontrar en la bibliografía del XIX y de los primero años del siglo XX, y que se puede consultar en nuestra bibliografía, incluso con enlaces en este blog a las bibliotecas virtuales en donde los más estudiosos pueden sumergirse en ese mundo rico, romántico y decadente que muestran sus autobiografías e historias revisadas. Nuestro interés se centra en otro orden de cosas: la temática social en su pintura, pero también en los escritos y en cada uno de los hechos y obras de esta hermandad.
Existe un plan de trabajo entre los miembros de esta hermandad. A todos les interesó sobre todo la libertad en su pintura pero ateniéndose a los siguientes principios o normas:
- Expresar ideas auténticas y sinceras;
- Estudiar con atención la Naturaleza, para aprender a expresar estas ideas;
- Seleccionar en el arte de épocas pasadas lo directo, serio y sincero, descartando todo lo convencional, autocomplaciente y aprendido de memoria;
- Y, lo más importante de todo, buscar la perfección en la creación de pinturas y esculturas. ()
Poco tienen que ver estas intenciones programáticas sobre la esencia de lo social en la obra de los prerrafaelistas; sin embargo, hay que acotar una explicación sobre su existencia, hablando de el extenso número de artistas decimonónicos de la Gran Bretaña Victoriana que se acercaron a la hermandad de Millais, Rossetti y Hunt creada en 1848. Entre ese numeroso conjunto de personajes adheridos a la marca de los prerrafaelistas, encontramos uno singular sin duda alguna, se trata de William Morris. Él fue quien ejemplificó, con su trabajo como editor, diseñador y activista político, la postura de reclamo de un arte manufacturado, ajeno a las creaciones en serie y su aplicación a las obras artísticas. Su seductora biografía nos llevaría a suponer que el soporte anímico de los prerrafaelistas, en el sentido más estricto de catalizar su programa en obras de distinta índole, se deben a este acomodado e imaginativo pintor,empresario y arquitecto que formalizó muchos de los ideales de sus compañeros en obras singulares, atraído por el medievalismo propugnado por Gabrielle Dante Rossetti. Una de sus pinturas (Guinevere Oil on canvas, 1857 Tate Gallery, London ) le convierte en uno de los innovadores en la conjugación de forma y color, creador de amplias zonas cromáticas que organizan el espacio en formas poligonales.
El nombre de William Morris está escrito con letras mayúsculas en el mundo del diseño debido a varias iniciativas como: "Arts and Crafts", Kelmscott Press, Morris, Marshall, Faulkner & Co., etc... Precisamente en el ámbito del diseño y la planificación es donde nace un ideal socializador de las artes, aún cuando los productos nacidos de ese arte nunca cumplieran su objetivo final: culturizar a las clases obreras.
Hasta ahora no hemos hecho una relación exacta de los autores prerrafaelistas y aquellos, que en su entorno, formaron parte de las directivas de la hermandad pero que al tiempo buscaron temáticas variadas y compusieron un segundo movimiento prerrafaelista más crítico con la sociedad victoriana del XIX. (Permítanme la licencia de crear vínculos con Wikipedia, de tal manera, que sea más sencillo para la lectura de este trabajo acercarse a las biografías de los principales pintores del llamado grupo prerrafaelista. También advertir como bibliografía imprescindible en nuestras consultas todas las obras en hipertexto del profesor George P. Landow. Cuya extensa e interesante obra ha permitido confeccionar las líneas maestras de este recopilatorio de las temáticas sociales en la pintura prerrafaelista.) El profesor Landow sostiene qué del grupo inicial de la hermandad -en lo sucesivo PRB- se formaron dos grupos creadores de sus propias fórmulas temáticas, más allá de las características generales expuestas en las distintas biografías de los máximos exponentes de la PRB
"The term Pre-Raphaelite, which refers to both art and literature, is confusing because there were essentially two different and almost opposed movements, the second of which grew out of the first. The term itself originated in relation to the Pre-Raphaelite Brotherhood, an influential group of mid-nineteenth-century avante garde painters associated with Ruskin who had great effect upon British, American, and European art".
Miembros de la Hermandad Prerrafaelita
- John Everett Millais (pintor)
- Dante Gabriel Rossetti (pintor, poeta)
- William Holman Hunt (pintor)
- William Michael Rossetti (crítico)
- Thomas Woolner (escultor, poeta)
- James Collinson (pintor)
- Frederic George Stephens (crítico)
Artistas y personalidades relacionados con la Hermandad
- Ford Madox Brown (pintor, diseñador)
- Edward Burne-Jones (pintor, diseñador)
- Arthur Hughes (pintor)
- Jane Morris (modelo)
- William Morris (diseñador, arquitecto)
- Christina Rossetti (poeta)
- Elizabeth Siddal (pintora, poeta y modelo)
- John William Waterhouse (pintor)
- Thomas Cooper Gotch (pintor)
- Evelyn De Morgan (pintora)
La cuestión ahora es saber que tipo de temas sociales podemos encontrar en las pinturas de PRB, pero también afianzar las consecuencias e ideales de sus trabajos como adalides de un movimiento de rechazo a la industrialización y acometer la creación de grandes empresas en las que se busca la socialización del arte. Del primer grupo y, en concreto, de su máximo teórico y valedor, John Ruskin, tenemos que alejarnos inevitablemente por el aval que hizo siempre a temáticas historicistas, paisajísticas, de bellezas exaltadas y oníricas; también, por su defensa del medievalismo y más cercanos a la teoría del arte su justificación de "UT PICTURA POESIS" (2)
"Ruskin, who had encountered the principle of ut pictura poesis in his favorite critics and in the practice of his favorite artist, was well versed in this manner of viewing the arts long before he began to write Modern Painters. In addition to references to ut pictura poesis which Ruskin would have found in eighteenth-century literary criticism, he read the usual formulations in Reynolds's Discourses and in the published versions of similar lectures which Henri Fuseli and James Barry delivered before the Royal Academy. It was probably after finishing his first volume that Ruskin read another famous work on the subject, Leonardo da Vinci's Treatise on Painting. With the Discourses this remained in later years one of Ruskin's favorite works of critical theory."
No obstante, será difícil huir del máximo teórico del XIX, sobre arte y pintura, aunque en el caso del objeto de estudio de este trabajo, la obra de Ruskin no aporta gran cosa. Ni siquiera podemos detener nuestra atención en los miembros originales del Prerrafaelismo, excepto para mostrar algunas aportaciones formales en las pinturas de John Milles. Sí debemos, sin embargo, centrarnos en las aportaciones teóricas que aparecen en las innumerables obras de la hermandad prerrafaelista y especialmente en la naturaleza de sus motivaciones más íntimas, las constitutivas de este movimiento específicamente inglés, calificado como naturalista en su acepción técnica, pero profundamente romántico, visionario de un futuro cercano en el que la industrialización y las fórmulas de la revolución industrial gestaban un panorama muy alejado de sus pretensiones sociales. Nos detendremos, por tanto, en tres autores básicos que forman parte de tres distintas concepciones del arte prerrafaelista y que mejor definen la preocupación social ante la revolución industrial que vive la sociedad inglesa de la época victoriana. Podría decirse que el prerrafaelismo es en sí mismo un movimiento que perpetúa un alejamiento del presente en sus temáticas pictóricas. Ante uno de sus presupuestos que es dar carta de naturaleza a una imagen sirviéndose de los preceptos de los autores del cuattrocento, se alejan constante y deliberadamente, de cualquier inclusión crítica a la situaciones que se reflejan en otros ámbitos de la sociedad y que no son más que la respuesta estética de huída ante una realidad incomprensible en la sociedad industrial del XIX.
Ante el principal promotor de la hermandad prerrafaelista, Sir John Everett Millais, podríamos hacer un rápido tránsito por su pintura, un recorrido por los temas asociados a su interés personal, para darnos cuenta de que el máximo acervo en la pintura de Millais es la lejanía con lo que constituye el presente inmediato. Su objeto de atención son los temas y personas de una determinada clase social que celebran, muestran o perpetúan su imagen a través de la pintura. Sólo algunos ejemplos de su trabajos sitúan su interés en temas cuya naturaleza escapa a esa visión de vida perfecta victoriana. Sus retratos son siempre fiel reflejo de personalidades poderosas, recogidas con precisión en su dibujo.
Ante una literatura evasiva, ante una poesía romántica, el reflejo final de la pintura busca los temas amables en contraposición a las fuertes exposiciones del realismo francés imperante. Sobre la teoría artística de la pintura prerrafalelita, se pueden ver gran innumerables escritos de los propios pintores del movimiento y una enorme batería de críticas publicadas coetáneamente al desarrollo de la hermandad, y aunque tal agrupación sólo perduró en el tiempo hasta el año 1853, el desarrollo obtenido por sus ideales estéticos traspasaron el siglo influyentemente hasta bien entrado el siglo XX.
La temática social, en el sentido de crítica, de expresión de lo abyecto, en una sociedad industrial que nace con vigor y transforma el mundo (Inglaterra) en el siglo XIX, es puramente casual. Excepto algunos proyectos mencionados () la realidad es evasiva: el mundo artúrico, la percepción de la religión, desde iconografías muy distintas a las vertebradas en la Europa católica, la búsqueda interior en imágenes llenas de vigor sentimental, especialmente en el género femenino, la idealización de situaciones protocolarias en la sociedad victoriana (meriendas campestres), visiones del pasado medieval -absolutamente idealizadas- son, junto a la retratística, los temas esenciales que pueden admirarse en los cuadros de cuantos miembros o allegados a la hermandad prerrafaelista trabajaron en la segunda mitad del siglo XIX.
Hemos hablado de las agrupaciones (cuasi gremiales) que nacen en ese siglo en torno a cualquier movimiento: social, artístico, literario...
Y debemos hacernos una pregunta: Sí habitualmente se habla de la hermandad prerrafaelita como un movimiento de respuesta contrario a la industrialización, ¿dónde se encuentra la temática social en su obra? Precisamente en la evasión: proyectando una visión onírica e idealizada de un pasado, jamás existente y que refleja aquellos valores que la Inglaterra industrial pierde a través de ese proceso constante que genera el capitalismo, en un momento en el que nacen y se proyectan culturalmente otros ideales socialistas, -recordemos que el mismo año del nacimiento de la hermandad prerrafaelista es el año de la publicación del manifiesto comunista- y que algunos de sus miembros, es el caso de William Morris aceptarán algunas formas de socialismo utópico en su concepción de la sociedad y en su planteamiento en las artes.
Si buscamos, caso por caso, los pintores y pintoras prerrafaelitas y su obra, nos daremos cuenta de que los temas suelen ser el retrato psicológico, idealizado y embellecido a través de la luz y el tratamiento novedoso del color (algo discutible, ya que esa misma técnica está muy relacionada con la formulación del dibujo denominada “cangiante” de Miguel Ángel Buonarroti. Por ejemplo en el caso de Sophie Gegembre Anderson su colección de rostros idealizados:
La temática social, en el sentido de crítica, de expresión de lo abyecto, en una sociedad industrial que nace con vigor y transforma el mundo (Inglaterra) en el siglo XIX, es puramente casual. Excepto algunos proyectos mencionados () la realidad es evasiva: el mundo artúrico, la percepción de la religión, desde iconografías muy distintas a las vertebradas en la Europa católica, la búsqueda interior en imágenes llenas de vigor sentimental, especialmente en el género femenino, la idealización de situaciones protocolarias en la sociedad victoriana (meriendas campestres), visiones del pasado medieval -absolutamente idealizadas- son, junto a la retratística, los temas esenciales que pueden admirarse en los cuadros de cuantos miembros o allegados a la hermandad prerrafaelista trabajaron en la segunda mitad del siglo XIX.
Hemos hablado de las agrupaciones (cuasi gremiales) que nacen en ese siglo en torno a cualquier movimiento: social, artístico, literario...
Y debemos hacernos una pregunta: Sí habitualmente se habla de la hermandad prerrafaelita como un movimiento de respuesta contrario a la industrialización, ¿dónde se encuentra la temática social en su obra? Precisamente en la evasión: proyectando una visión onírica e idealizada de un pasado, jamás existente y que refleja aquellos valores que la Inglaterra industrial pierde a través de ese proceso constante que genera el capitalismo, en un momento en el que nacen y se proyectan culturalmente otros ideales socialistas, -recordemos que el mismo año del nacimiento de la hermandad prerrafaelista es el año de la publicación del manifiesto comunista- y que algunos de sus miembros, es el caso de William Morris aceptarán algunas formas de socialismo utópico en su concepción de la sociedad y en su planteamiento en las artes.
Si buscamos, caso por caso, los pintores y pintoras prerrafaelitas y su obra, nos daremos cuenta de que los temas suelen ser el retrato psicológico, idealizado y embellecido a través de la luz y el tratamiento novedoso del color (algo discutible, ya que esa misma técnica está muy relacionada con la formulación del dibujo denominada “cangiante” de Miguel Ángel Buonarroti. Por ejemplo en el caso de Sophie Gegembre Anderson su colección de rostros idealizados:


John Brett, dedicó su vida pictórica a los paisajes, en un alarde de erudición transmitió siempre a sus composiciones un detallado y complejo aire científico. Capaz de conseguir que el trabajo de un niño picapedrero se convierta en un ensueño de color.
Edward Burne Johns, que tiene una vida de novela, dedicó su pintura, alejada de exposiciones a temas e imágenes artúricas, ideales medievales y al amor romántico.
John Collier, un retratista afamado en la Inglaterra Victoriana, además de cientos de retratos de la alta sociedad, dedicó su genio pictórico al desarrollo de temas medievales y renacentistas, como en este cuadro titulado una copa de vino con Cesar Borgia.
Anteriormente hemos ejemplificado algunas de las fórmulas pictóricas con las que se manifestaron los distintos miembros de la P.R.B. Sería interesante, ahora, centrarnos en aquellos proyectos que configuraron los ideales prerrafaelistas como anti industriales, ajenos a la producción en serie , e incluso, las tendencias políticas de algunos de sus miembros, qué como en el caso de William Morris, fundaron la federación socialdemócrata, en 1883, y posteriormente la Liga Socialista. Pero mucho antes, gracias a su aval personal, creó distintas empresas con las directrices de producir enseres y obras de arte manufacturadas, muy lejos de los condicionamientos industrializadores de la corriente emergente en el silo XIX.
EL ejemplo de la empresa: MORRIS , MARSHAL, FAULKNER & CO. atrajo el interés de otros movimientos extranjeros ante sus pretensiones de generar un "revival" cultural, ejemplificado en la arquitectura y enseres decorativos cuyo punto de partida era el trabajo manufacturado de la época medieval.
No sólo mobiliario y decorativos, también arquitectura y magníficas ediciones de libros impresos con cuidado esmero y decorados a mano.
Cada uno de los aspectos, someramente tratados hasta ahora, no hacen referencia al fuerte simbolismo moralizante que en la mayor parte de ellas existe. El ya mencionado mentor de los prerrafaelistas, John Ruskin, abogó siempre por la inclusión de la moral y la enseñanza en las aquellos autores sobre los que ejerció mayor influencia, pero con la estética adoptada por mayoría de ellos tal enseñanza queda, en la mayoría de las ocasiones impregnada de un ocultismo que sólo puede desentrañarse buscando poemas, obras literarias e indagando en la gran bibliografía propia de los miembros de a hermandad. En "The praerrafaelite diaries and letters" de William Michael Rosetti, publicado en 1900, podemos encontrar valiosos fragmentos que avalan su interés por buscar la manera de ejemplificar en las obras de cada uno de los autores momentos históricos que pueden confrontarse con la actual, para ellos, industrialización que revierte lo que desde un punto de vista romántico es el verdadero ideal de sociedad de estos artistas, aunque bien es cierto que nunca fue prioritario para ellos denuncia alguna, como deja claro William Holman Hunt en estas palabras en las que sí expresa un perseverante pensamiento nacionalista(3):
"Burne-Jones, once conversing upon the shortness of human life for the attainment of maturity in art, impulsively said to me that at least 300 years were needed. This, though an unpremeditated exclamation, was not a baseless guess. The Greeks, Romans, and Italians eked out their short span of personal observation and experience by handing on their acquired wisdom to pupils, and so extended individual life, and thus more surely reached the goal of their ambition. I hope to convince my readers that every student of art in the past was loyal to his own nationality, and that in these days men of British blood, whether of insular birth, or of the homes beyond the seas, should not subject themselves to the influence of masters alien to the sentiments and principles of the great English thinkers and poets. There was matter for caution even in the days when the sober high purposes of Continental masters ensured the cultivation of correctness and respect for questions of common-sense ; but now that these qualities are ridiculed and put aside, there is the greater reason for regarding the foreign training as pernicious and to be shunned by students of the race to which Chaucer, Shakespeare, Milton, and the great fathers of our own art belonged".
La crítica social, como tal apenas existe, excepto desde un punto de vista intelectual, con sus graves y espléndidos avances pictóricos; no son otra cosa, por tanto, que la argucia de poner en tela de juicio lo adecuado o no adecuado de una escena, o del tratamiento mismo, la facultad de poder o no, subvertir la acomodada moral victoriana de la que prácticamente todos los miembros del PRB nacen. Existen escenas como la que antecede a éste párrafo: "Awakening conscience" de Holman ,en la que su mayor preocupación no es otra que suavizar el escándalo gracias a unas notas recordatorias de una canción de infancia que salva a la mujer de la concupiscencia de su maestro y de caer en la deshonra.
Son otros los miembros del movimiento PRB en los que debemos detener nuestra atención porque tangencialmente generan producciones en las que bien podríamos vislumbrar algunas fórmulas temáticas en las que se incluye cierto halo crítico: Williams Holman Hunt, por ejemplo, miembro fundador del prerrafaelismo dedica casi toda su producción a temas religiosos concordantes con el gusto de John Ruskin, sólo promueve visiones reales llenas de belleza y color en algunas obras, como la ya mencionada y que antecede a este párrafo, o por ejemplo obras menores, en donde encotramos de nuevo un ejemplo de retrato en el que la mujer ocupa una importancia inusitada hasta entonces, alejándola de los paradigmáticos quehaceres femeninos. Es el caso de este retrato de "La señorita Gladys" en la que se nos muestra la capacidad intelectual de la mujer como escritora, algo tabú en épocas anteriores en la pintura.
Y existe un nombre en el mundo del prerrafaelismo realmente curioso, puesto que nunca, ni siquiera en los primeros momentos firmó documento alguno que le uniese a ellos; y sin embargo, siempre se rodeó, no solo de los miembros de la hermandad si no también de sus principios estéticos: se trata de Ford Madox Brown, el más independiente de la generación y al tiempo el pintor en quien podemos encontrar mejores ejemplos de críticas simbólicas en lo social. En "Life of Ford Madox" escrita en 1905 por su hijo Ford Madox Ford, argumenta en parte sus objeciones a ser miembro de la hermandad así como sus puntos de vista cercanos a la estética prerrafaelista. En las más de 580 páginas de que consta la biografía de este viajero infatigable en sus primeros años por la Europa de los nacionalismos y germinales movimientos de protesta social, Ford Madox nos pone en contacto con el llamado grupo nazareno alemán, o como su hijo califica "los prerrafaelistas alemanes", también con cada uno de los estilos que aparecen en la Europa de la primera mitad del siglo XIX gracias a su infatigable actividad viajera. Se convirtió en el "maestro" de Dante Gabriel Rossetti (entrecomillo maestro porque siempre fue un detestable alumno, poco dado a la sistematización del método propuesto por Madox Brown) apesar de la admiración y obstinación que Rossetti puso en ser su alumno, como manifiesta esta carta:
D. G. Rossetti to Ford Madox Broivn.
March.
SIR, I am a student in the Antique School of the Royal Academy. Since the first time I ever went to an exhibition (which show in an interesting way the gradual decline of esteem in which he was held, as, little by little, it was realised that he had identified himself with the P.R.B.
' One of the very few works of high excellence of which the collection can boast is Mr. Ford Madox Brown's First Translation of the Bible into English, obviously designed with a view to its execution in fresco.
There is so much merit in the whole composition as to excuse in some degree a very badly contrived situation, in which the painter has supposed Wickliffe reading his translation of the Scriptures to his protector John of Gaunt, in the presence of Chaucer and Gower and his retainers. The merits of the picture are, however, much more in the manner than the matter the painters views, as before said, having been directed to a peculiar mode of execution. His judgment has been shown in having arranged much that can be done in a material where effect is to be attained rather by opposition of colour than strong contrasts of light and shade, or the delicate gradations of half tint. To his intention, realised in figures of half the natural size, we can well predict success, presuming that the artist, in revision of his work, will be induced to make some abatements of punctilious accuracy in the costumes unfitted to the severity of historical treatment in certain particulars which are the accidents of a bygone time, and when so much insisted on, subject their author to the imputation of pedantry.'Athenccum, September 9, 1848.
It was several years ago, and when I saw a picture of yours from Byron's ' Giaour ') I have always listened with avidity if your name happened to be mentioned, and rushed first of all to your number in the Catalogues. The Parisina, the study in the manner of the early masters, Our Lady of Saturday Mg/if, and the glorious works you have exhibited, have successively raised my admiration and kept me standing in the same spot for fabulous lengths of time. The outline from your Abstract of Representation of Justice which appeared in one of the illustrated papers, constitutes, together with an engraving after that great painter Von Hoist, the sole pictorial adornment of my room. And as for the Mury Qne?n of Scots, if ever I do anything in the art it will certainly be attributable in a great degree to the constant study of that work. It is not, therefore, to be wondered at if, wishing to obtain some knowledge of colour (which I have as yet scarcely attempted), the hope suggests itself that you may probably admit pupils to profit by your invaluable assistance. If, such being the case, you would do me the honour to inform me what your terms would be for six months' instruction, I feel convinced that I should have some chance in the art.
I remain, Sir,
Very truly yours,
Volvamos a la obra de Madox Brown porque en ella vamos a encontrar muchas más influencias que en la PRB. Hemos hablado de sus contactos europeos, de sus visitas a Italia, de su capacidad de mostrar crudas realidades bajo una apariencia amable.
Como decimos en la biografía de reconocimiento que hace su hijo Ford Madox Ford en relación a sus amistades habla de lo que supuso para él el premio otorgado por la sociedad de Liverpool a su "Jesús lavando los pies de Pedro"; en otras obras laudatorias del autor como "los diarios prerrafaelistas". Vemos la importancia que siempre dio a sus composiciones religiosas, de complicadas iconografías y con el anhelo siempre de otorgar un realismo algo contrario o, al menos, complementario a la obra de sus amigos del PRB.
" In September the first public recognition of Madox Brown's work was accorded, when the Liverpool Academy conferred its prize upon the picture of Jesus Washes Peter s Feet. This honour was the more valuable as coming from a body constituted entirely of artists, in which it differed from most provincial academies, which need, as a rule, the support of unprofessional moneyed men in their ranks."![]()
Tanto la crítica artística como la historiografía del arte siempre se ha preguntado cuales fueron los motivos para que Madox Brown no aceptara nunca formar parte de la PRB. En las lineas que siguen podemos hacernos una idea de cómo, a pesar de la cercanía personal con Dante Gabriel Rossetti, por ejemplo, su capacidad creadora y su edad fueron determinantes para no firmar aquel manifiesto de 1948.
"The Pre-Raphaelites, although admiring the genius displayed in the works of Madox Brown, did not ask or desire him to become a member of the P.R.B., although, almost entirely owing to the influence of Rossetti, an invitation was framed but never delivered. Their reasons were : (1) That he was rather too old to sympathise entirely with a movement that was a little boyish in tone ; (2) that although his works showed great dramatic power, they had too much of the grimly grotesque to render him an really likely to do service with the general public ; and (3) that his works had none of the minute rendering of natural objects that the P.R.'s, as young men, had determined should distinguish their works".
El prerrafaelismo, y ya hemos hecho referencia a la revista "The Germ", gozó durante un tiempo menos de dos años de esta publicación en la que nació intelectualmente el "germen" de la hermandad: sus pretensiones y clarificar sus posiciones. En una reedición de 1901, un "facsímil" the la publicación, quien fuera su editor Williams Michael Rossetti realiza un recuento -como dice sin pretensión de convertirlo en definitivo de todos aquellos que aportaron parte de la vida intelectual del movimiento prerrafaelista, aportando un recuento bibliográfico de los títulos más notables publicados en la segunda mitad del siglo XIX: ()
I will conclude by appending a little list (it makes no pretension to completeness) of writings bearing upon the Præraphaelite Brotherhood and its members. Writings of that kind are by this date rather numerous; but some readers of the present pages may not well know where to find them, and might none the less be inclined to read up the subject a little. I give these works in the order (as far as I know it) of their dates, without any attempt to indicate the degree of their importance. That is a question on which I naturally entertain opinions of my own, but I shall not intrude them upon the reader.
Ruskin: Pre-Raphaelitism, 1854, and other later writings. F. G. Stephens: William Holman-Hunt and his Works, 1860. William Sharp: Dante Gabriel Rossetti, 1882. Hall Caine: Recollections of Dante Gabriel Rossetti, 1882. Walter Hamilton: The Æsthetic Movement in England, 1882. T. Watts-Dunton: The Truth about Rossetti, 1883, and other writings. W. Holman-Hunt: The Pre-Raphaelite Brotherhood, 1884 (?). Earnest Chesneau: La Peinture Anglaise, 1884 (?). Joseph Knight: Life of Dante Gabriel Rossetti, 1887. W. M. Rossetti: Dante Gabriel Rossetti as Designer and Writer, 1889. Harry Quilter: Preferences in Art, 1892. W. Bell Scott: Autobiographical Notes, 1892. Esther Wood: Dante Rossetti and the Pre-Raphaelite Movement, 1894. Robert de la Sizeranne: La Peinture Anglaise Contemporaine, 1895. Dante G. Rossetti: Family Letters, with Memoir by W. M. Rossetti, 1895. Richard Muther: The History of Modern Painting, vols. ii. and iii., 1896. Ford H. M. Hueffer: Ford Madox Brown, 1896. Dante G. Rossetti: Letters to William Allingham, edited by Dr. Birkbeck Hill, 1897. M. H. Spielmann: Millais and his Works, 1898. Antonio Agresti: Poesie di Dante Gabriel Rossetti. Traduzione con uno Studio su la Pittura Inglese, etc., 1899. Fraulein Wilmersdoerffer: Dante Gabriel Rossetti und sein Einflusz, 1899. Edited by W. M. Rossetti: Ruskin, Rossetti, Præraphaelitism, 1899. J. Guille Millais: Life and Letters of Sir John Everett Millais, 1899. Percy H. Bate: The English Præraphaelite Painters, 1899. H. C. Marillier: Dante Gabriel Rossetti, 1899. Edited by W. M. Rossetti: Præraphaelite Diaries and Letters, 1899.There are also books on Burne-Jones and Willaim Morris with which I am not accurately acquainted. It seems strange that no memoir of Thomas Woolner has yet been published; a fine sculptor and remarkable man known to and appreciated by all sorts of people, and certain to have figured extensively in correspondence. He died in October 1892. Mr. Holman-Hunt is understood to have been engaged for a long while past upon a book on Præraphaelitism which would cast into the shade most of the earlier literature on the subject.W. M. ROSSETTI
Una vez hecho el recorrido por los trabajos de los artistas más importantes de la primera y segunda generación de prerrafaelistas, debemos hacer una búsqueda de temas que puedan ser comunes a todos ellos, aunque por número de obras y de personas la búsqueda se convierte en "hercúlea". Después de revisar la bibliografía que al final de este trabajo detallaremos, debemos sopesar la división temática en tres entornos diferentes:
1.- Temática religiosa, con amplio contenido social ya que se presentan iconografías ajenas a las aprobadas por la Iglesia Católica y en la que la puesta en escena de Cristo como hombre es más que evidente, alejándose de escenas del santoral y también ausencia absoluta de la jerarquía eclesiástica, de tal manera que la imagen de Cristo intenta llegar a la base social, ajena a los caprichos habituales en las grandes composiciones religiosas de otros países. Dijérase que los prerrafaelistas dentro del cumplimiento de uno de sus preceptos abordan la religión desde un entorno "jansenista". No todos por igual, pero si la gran mayoría presentan los temas religiosos, por una parte con un tratamiento simbólico a la orden de los temas artúricos, y por otra, evidenciando la sencillez de los personajes, como ya hemos hecho referencia en dos de las obras más importantes de Millais y Madox Brown. La percepción religiosa de los prerrafaelistas no deja de ser heterogénea, en cumplimiento de uno de los preceptos del manifiesto de la hermandad.2.-Desde el punto de vista de la búsqueda de temas sociales en los que se pueda intervenir desde la denuncia o la crítica, lo más habitual es encontrar una gran escasez de ejemplos en los que se ponga en evidencia aquellos instrumentos contra los que lucharon: la revolución industrial y sus atropellos sociales. El mismo carácter social de los miembros de la hermandad (todos ellos pertenecientes a clases acomodadas) aceptan ver esos temas desde el punto de vista de lo anecdótico, desde lo circunstancial y muchas veces objeto de un estudio para otra realización más importante para ellos, como la búsqueda de la luz, el argumento de los deslices morales, integrando un simbolismo, como ya hemos definido, capaz de crear una imagen moralizante según las propuestas siempre bien aceptadas de John Ruskin; por otra parte, son objeto de su contenidos temáticos, pero siempre desde el punto de vista de la anécdota y confiriendo un segundo plano en importancia al tema sobre la composición pictórica, los ideales románticos que todos ellos comparten y evidencian: la búsqueda de temas historicistas a los que acompañan de una nube de pasado utópico que caló socialmente, no sólo por sus pinturas si no también en la literatura que se desarrolla en la época, y de la que hacen uso en general los pintores y artistas (tal vez el más destacado en este sentido sea Dante Gabriel Rossetti, quien hace uso de poemas de su hermanos, así como de otras historias legendarias que rescatan del olvido toda la mitología élfica y del norte de Europa). Es sabido que no todos los prerrafaelistas optaron por tales atribuciones en su forma de expresar los temas de su pintura, y muchos de ellos fueron más allá en la denuncia social: el personaje elegido en este sentido ha sido expuesto como hombre relacionado con la financiación de proyectos que abrieron las puertas al arte moderno con su empresa "ARTS and CRAFTS" y otras, en las que siempre puso la huella de huir definitivamente de lo industrializado en el arte y, que como ya hemos dicho, no le permitió conseguir su cometido primordial: que fue acercar el arte a las clases obreras.3.-La moral Victoriana es otro de los puntos esenciales que debemos tocar como impedimento para el desarrollo del uso e introducción de elementos del realismo francés en las obras prerrafaelistas. Su estricto puritanismo hubiera impedido cualquier acto de mal gusto como el que precisamente dio fama a la hermandad prerrafaelista con el incidente entre Charles Dickens y Millais por el trabajo de éste último "Jesús visitando la carpintería de sus padres". El floreciente mercado del arte en la segunda mitad del siglo XIX, mantiene un sistema muy rígido en la ley de la oferta y la demanda. Las clases burguesas buscan temas amables con los decorar sus salones, retratos con los que inmortalizarse y desde luego no son los compradores de temas que puedan, aunque sea muy encubiertamente, poner en evidencia sus actividades industriales y sociales.
BIBLIOGRAFIA Y NOTAS.(1) Ruskin and the Pre-Raphaelites in the 1850s. Aoife Leahy. Department of English. pp(1-7)(2) The Aesthetic and Critical Theories of John Ruskin. Princeton: Princeton University Press, 1971.Full text.(3)Præraphaelite diaries and letters. Rossetti, Dante Gabriel, 1828-1882 & Brown, Ford Madox, 1821-1893 & Rossetti, William Michael, 1829-1919. I. Some early correspondence of Dante Gabriel Rossetti -- II. Madox Brown's diary, etc. 1844-56 -- III. the P R B journal kept by W M Rosseti. London : Hurst and Blackett.1900(4) Essays on art. Palgrave, Francis Turner. London and Cambridge, Macmillan and co. 1866.The Royal academy of 1863.--The Royal academy of 1864.--The Royal academy of 1865.--Mulready.--Dyce and William Hunt.--Hippolyte Flandrin.--Herbert's "Delivery of the law".--Recent works by Holman Hunt.--Exhibition of F. Madox Brown.--George Cruikshank.--Japanese art.--Sensational art.--Poetry and prose in art.--Lost treasures.--Behnes the sculptor.--Thorvaldsen's life and works.--The Farnese marbles.--On the position of sculpture in England.--Sculpture and painting.--Triqueti's "Marmor homericum".--The Albert cross and English monumental sculpture.--Thackeray in the Abbey.--New Paris.(5) THE ROMANES LECTURE 1895. THE OBLIGATIONS OF THE UNIVERSITIES TOWARDS ART. W. HOLMAN HUNT. ©Xfotd. HORACE HART, PRINTER TO THE UNIVERSITY. THE ROMANES LECTURE 1895.(6)PRE-RAPHAELITISM AND THE PRE-RAPHAELITE BROTHERHOOD BY W. HOLMAN-HUNT, O.M., D.G.L. SECOND EDITION. REVISED FROM THE AUTHOR'S NOTES BY M. E. H.-H. TWO VOLUMES.VOL. I. NEW YORK. E. P. BUTTON & COMPANY. 681 FIFTH AVENUE. 1914.(7) DANTE GABRIEL ROSSETTI.- ERNEST RADFORD. THE BALLANTYNE PRESS.TAVISTOCK ST. LONDON(8) FORD MADOX BROWN BY FORD M.FORD.
LONGMANS, GREEN, AND CO. LONDON, NEW YORK, AND BOMBAY 1896.(9)THE GERM. Thoughts towards Nature in Poetry, Literature and Art.A FACSIMILE REPRINT OF THE LITERARY ORGAN OF THE PRE-RAPHAELITE BROTHERHOOD, PUBLISHED IN 1850. WITH AN INTRODUCTION BY WILLIAM MICHAEL ROSSETTI LONDON. ELLIOT STOCK, 62, PATERNOSTER ROW, E.C. 1901
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